Hay algo que le pasa a muchísimas parejas pero no siempre se habla
Están bien juntos, se quieren, se atraen pero el deseo ya no aparece con la misma facilidad que antes. O llega la noche y el cansancio es tan grande que lo único que quieren es tirarse a descansar
Entonces empiezan las preguntas.
¿Qué nos pasa?
¿Se apagó algo?
¿Será que ya no nos atraemos igual?
La mayoría de las veces la respuesta no es tan dramática. Muchas veces se llama estrés.
Hoy vivimos bastante acelerados. Trabajo, responsabilidades, preocupaciones económicas, pantallas que no se apagan nunca, mil cosas en la cabeza al mismo tiempo. Y todo eso tiene un impacto directo en cómo funciona el deseo
Cuando el cuerpo está bajo estrés constante, activa lo que se conoce como “modo supervivencia”. El cerebro prioriza resolver lo urgente y libera hormonas como el cortisol, que ayudan a responder a la presión. En ese contexto, el placer queda en segundo plano.
El deseo necesita exactamente lo contrario: tranquilidad, seguridad y tiempo mental disponible
En muchas mujeres el estrés aparece como una especie de desconexión. El cuerpo está pero la cabeza sigue en otro lado repasando pendientes o preocupaciones. Y sin presencia es difícil entrar en clima
En los hombres suele aparecer de otra manera, como presión por el rendimiento. La idea de “tener que responder” o “no fallar” puede generar ansiedad, y esa ansiedad también termina afectando el deseo
Entonces aparece una situación bastante común, uno tiene más ganas que el otro
Y ahí es cuando empiezan las interpretaciones
“Ya no le gusto”
“Algo entre nosotros cambió”
Pero muchas veces no es así
El deseo no funciona como un interruptor que se prende automáticamente. Está muy conectado con cómo estamos viviendo, con nuestro nivel de estrés, con el descanso, con la energía que tenemos
A veces recuperar la intimidad no empieza en la cama. Empieza en cosas más simples: dormir mejor, repartir responsabilidades, bajar un poco el ritmo o generar momentos de cercanía sin la presión de que necesariamente tenga que pasar algo sexual
Cuando el cuerpo deja de estar en alerta todo el tiempo, el deseo tiene más lugar para aparecer
Y ahí muchas veces las cosas empiezan a acomodarse
